viernes, 20 de marzo de 2015

Historia de pinguinos

Patagonia es cansancio, viento y piel arrugada.
Patagonia es guanaco y choique, mata achaparrada.
Patagonia es mar y cordillera, bosque tupido.
Patagonia es casas de chapa, ferrocarriles abandonados, valles fertiles resguardados.
Patagonia es glaciar, lago y desierto.
Patagonia es historia y presente.
Patagonia es locura y rechazo, pasión por lo desconocido y temor de lo lejano.
Patagonia es silencio envuelto para regalo.

Sin buscarlo, ni quererlo, ni saberlo viví un momento de plena intimidad con el mundo real, no este que creamos los hombres en pos del avance hacia vaya uno a saber donde. Intimidad real, que provoca risa y llanto. A veces los momentos mas hermosos, las personas mas amadas, llegan cuando uno esta distraído. Así fue mi encuentro con estos seres pequeños, blanco y negro, que son aves, pero nadan y no vuelan, que son de una sola pareja pero a su vez conservan su libertad, grandes aventureros que salen al mundo y que vuelven, siempre vuelven, al mismo nido. Estos seres que por alguna razón llamamos pinguinos, curiosos e inocentes, indefensos. Los pinguinos. Ellos me mostraron parte de su vida sin que yo se los pidiera.

Entrando en su mundo de pronto fui consciente del ruido que había alrededor. Gritos desgarradores a lo largo y a lo ancho de toda la pinguinera. Llanto de desesperación y de búsqueda. Acá estoy, decían. Volvé a casa, repetían. Los mas jóvenes daban vueltas como perdidos, sin comprender el retorno como algo indispensable para continuar existiendo. Aun no saben lo que es dejar el hogar. Por momentos dos picos adultos se enfrentaban a combate, el ruido grave de sus armas interrumpía el grito de llamado de algún compañero.

Allá a lo lejos se comenzó a ver nadadores que con gran destreza desembarcaban en la playa y en grupo caminaban lentamente hacia los nidos. Paso acompasado, sin apuro. Ya llego, se escuchaba. 

Paso, paso, paso, paso. 
Pausa. 
Oído. 
Paso, paso, paso. 
Pausa. 
Mirada. 
Paso, paso. 
Allá. 
Un paso mas. 
Llegué.

Así los encuentros se fueron sucediendo, mas tarde o mas temprano. A la playa seguían llegando grupos de nadadores pescadores. Los jóvenes clamaban por la protección de sus padres y los padres mientras se regalaban muestras de cariño. Una comunidad trabajando con placer por sobrevivir.
 Me despedí conmovida y feliz, con ganas de observarlos eternamente y que sus alegrías y tristezas se hicieran mías. Encuentros y despedidas son la base de su vida. Tal vez por eso me sentí tan identificada con su existir.

Bienvenido. Hasta pronto. Nos vemos al regreso. Cuidate. Me cuido. No te preocupes. Con un gesto me imagino que esto es lo que se dicen los pinguinos entre si, tal cual hacemos los humanos cuando nos dejamos llevar por el fluir natural de la vida. Ir y venir, como las olas, como el viento, como los pinguinos

miércoles, 11 de marzo de 2015

Muestra Fotográfica¨MIRADAS DE LA INDIA¨

Cuándo: 2 de abril alas 20:30 hs

Dónde: en Mahatmas, restaurant Indio en Santa Fe. Marcial Candioti 3341.




Viajar a India es una decisión que de una manera u otra es siempre acertada.La amas o la odias. Hay una tercer opción,como me sucedió a mi, te altera al principio y luego la extrañas. Fue después de varios meses que me encontré nostálgica de esa tierra de colores y sensaciones,pero también una tierra que no puede tapar su estado de necesidad. Un pueblo que se muestra hospitalario y que sonríe, Un país donde muchas reglas son inentendibles, donde los rostros dicen mucho, pero explican poco. Expresiones , miradas, texturas, arrugas, guiños, gestos que me hacen soñar con que algún día voy a poder entender qué pasa por sus mentes y sus corazones.


Esta selección de fotos refleja algunos rostros que el camino me regaló,de un país al cual querría volver a seguir descubriéndolo. Sentí la necesidad de sumar palabras a las imágenes. Una tía me dijo alguna vez que no sabe si me expreso mejor con imagen o con texto. No pude decidirme yo tampoco.

El que quiera quedarse a comer en el restaurant y tener una noche India completa, puede comprar los voucher de reserva en La Boutique del Cocinero.

jueves, 5 de marzo de 2015

Ultima parte del viaje...

Hoy siento que el viaje se termina...saliendo de Puerto San Julian nos dirigimos a Bahía Bustamante y Camarones.

A mitad de camino visitamos el Monumento Natural Bosque Petrificado. Son 50 km de tierra para encontrarse de pronto en el medio de la nada misma, donde pocos animales aguantan la vida sin agua dulce de río ni lluvias. Acá se ve historia natural. Frente a nosotros teníamos un árbol recostado de varios metros que ya no era materia vegetal sino mineral. Una roca con betas de árbol, con sus marcas de anillos y astillas. Allí hubo agua, hubo actividad volcánica y hubo dinosaurios. Hubo un bosque tupido donde hoy hay nada. La historia natural, esa que nos tratan de explicar en la secundaria y a la cual nosotros le escapamos. Hoy, de adulta, entiendo que esos conocimientos son tambien viajar, tratando de entender el pasado para viasualizar lo que somos. Seres que no tienen control sobre nada. La naturaleza tiene el poder absoluto sobre nuestras existencias. Los cambios son gigantes. Tal vez de acá a un millón de años vuelvan los dinosaurios. ¿por que no?

Bahía Bustamante fue una gran decepción. Son 35 km de tierra desde la ruta 3 para encontrar una cerca cerrada que dice que SOS bienvenido pero si hiciste reserva. Resulta que es un pueblo privado dentro de una estancia que se fundo por pioneros de la zona para la explotación de las algas. Hoy la empresa se llama Soriano S.A. nos vino a recibir una persona para saber si teníamos reserva. Al decirle que no nos explico que las posibilidades de hospedaje eran el hotelito con pensión completa y dos actividades por 250 doooolllaaareeessss la noche. O sino la versión económica era una casi ta con cocina, sin nada incluido a 140 dooollaressss la noche. Acampar no se puede y ademas no hubiéramos querido. Por la presencia de las algas es impresionante la cantidad de moscas. Ni siquiera pudimos sentarnos a comer un sándwich que habíamos llevado. Así que, espantados por los insectos y los precios, escapamos por el camino interno de ripio hacia Camarones.

Allí encontramos el camping municipal muy cómodo y frente al mar. La visita a Cabo dos Bahía es para otro post, principalmente la experiencia en la pinguinera. Día que no me voy a olvidar nunca. Fue naturaleza viva, sin un zoológico que marque limites al comportamiento puro de estas aves. Camarones es un pueblo que ha crecido mucho pero que en realidad no tiene gran actividad económica. Básicamente la gente busca acomodarse con un empleo en lanadministracion publica. Un mal que fuimos viendo a lo largo de toda la patagónica. Los barcos de pesca no consiguen quien trabaje. Es un pueblo con grandes problemas para conseguir agua dulce, hay un acueducto y otro en proyecto desde hace dos años atrás. Pero el cuidado del agua es extremo.

Camarones quedo atrás para acercarnos a otra historia. Gaiman y los asentamientos galeses de fines del siglo XIX. El museo del ferrocarril viejo es imperdible. No solo por los objetos que se muestran sino porquien lo dirige que no para de hablar de historia de la zona. Solo es cuestión de hacer preguntas. En Gaiman nos dimos el lujo de sentarnos en una de las casas de te para descubrir que la tan famosa torta galesa no es de Gales ! Sino que fue un invento de los galeses en la patagonia aprovechando las frutas que tenían como recurso en la zona.

Siempre hay cosas que se dejan de hacer en un viaje. Esta vez fue la Península de Valdés. Ya no dan los tiempos, pero siempre siglo que mejor dejar de hacer algo para tener la excusa de volver.

Después de empalagarnos de dulce con te y varios km de ruta, llegamos a Viedma. Estoy con sueño, ya son las 2 de la mañana.

Aun tengo piel de gallina de la llegada a la pinguinera, ya les contare...

Mañana a Bahía Blanca, al encuentro con amigos viajeros, tal vez a comenzar los planes para una próxima salida al mundo.

Hasta mañana.

lunes, 2 de marzo de 2015

Articulo Pagina 12 del 2 de marzo , 2015.

Salio nuevo articulo en Pagina 12. Nos alejamos por un rato de Patagonia para volar a Marruecos.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-48193-2015-03-02.html

Los engaños del tiempo

Cada comienzo de año significa una reflexión, un planteo de lo que fue y de lo que será. Nos angustiamos por no haber logrado cosas y al mismo tiempo hacemos una lista mental de los objetivos para el año que comienza, en la cual incluimos todo aquello que nos quedó en el tintero. Un año son 8760 horas. No son tantas considerando que 2920 son para dormir. Restan 5840. Otras 2920 se van en trabajar. Restan las últimas 2920 horas para vivir, lo que significa 8 horas diarias dedicadas a las necesidades básicas y responsabilidades como comer, limpiar, pasear a la mascota, ir al baño, chequear mail o facebook. Restan 3 horas por día para disfrutar. Eso si uno no tiene hijos o padres al cuidado. Si es así la cuenta sólo da una hora diaria de placer.
"El tiempo es relativo", se escucha decir por ahí. En un viaje, la vida pasa rápido pero a su vez la sensación es de haber vivido más. Pasan tres días y parece que hace un año estamos fuera de casa. Quizás sea porque las horas de disfrute crecen. Comer ya no es una necesidad básica, sino el descubrir nuevas costumbres y sabores; ir al baño se transforma en aventura y anécdota, hasta dormir tiene un disfrute pleno sabiendo que la mañana siguiente comienza siempre con un espíritu curioso.
Esa vez me levanté cansada. Los rezos por altavoz de las cuatro de la mañana y los movimientos de los habitantes de la casa para arrodillarse ante la Meca me habían despabilado. Tenía hambre. Sin ni siquiera lavarme la cara en el fuentón de agua del espacio de la casa que los dueños llamaban baño, me acerqué a la cocina. Ella estaba de cuclillas con un pañuelo bordó en la cabeza cocinando Harsha. Me miró y me mostró los dientes que quedaban sanos en su boca. Su nombre era Jedaide. Tenía 32 años, sólo 5 más que yo, pero el tiempo le había hecho un mal chiste. Parecía tener 52. El tiempo es relativo. Sus arrugas, su mirada agotada, sus manos ajadas, su postura de abuela eran su herencia. Eramos de la misma generación en edad, pero su día no le dejaba ni siquiera una hora de disfrute. Su esposo había sido en algún momento su cuñado. Su hermana murió, por lo que ella estuvo obligada a llenar ese espacio vacío casándose con su cuñado. Crió a sus sobrinos como hijos y tuvo unos cuantos más. Todos a su cuidado. Ocho hermanos/primos. Dos bebés, un niño, una nena de 13 años, un muchacho de 20 años con una discapacidad por lo que parecía de 10, con dos operaciones e imposibilitado a comer otra cosa que no sea papilla y líquido, una chica de 23 años casada con un muchacho cuya profesión era vender hachis, un hijo grande que manejaba un taxi y otro que se hacía el estudiante universitario. Sin olvidar a su cuñado/esposo, jubilado que no hacía más que recostarse en un sillón, mirar TV y comer lo que ella cocinaba. "Disfrutar", no debía ni siquiera estar en su diccionario.
Las señas son un buen modo de comunicación. Esa mañana Jedaide me mostraba orgullosa su cocina, del mismo modo que yo muestro el escritorio que armé en mi casa. Era su espacio de creación y de producción de todos los sabores exquisitos que me obsequió durante mis días con la familia. Juntas llevamos el desayuno al comedor. La familia entera esperaba sentada sobre las alfombras o en los sillones cama alrededor de una mesa redonda y chica. Compartir es una linda palabra que sí está muy presente en el hogar. Todos comíamos de un mismo plato gigante colocado en el medio de la mesa. Nadie se peleaba. Se reían. Eran pocos los espacios individuales de la casa. Se dormía donde no hubiera nadie recostado. A veces hasta rezando tenían a un niño saltándole en la espalda para jugar, como hacía yo con mi papá a mis 6 años y él se agachaba a buscar un juguete mío que había perdido debajo del sillón. El tiempo pasa pero en reflejo me veo allí. Las diferencias desaparecen.
Hanna era la niña de 13 años, la más curiosa de la casa y la única que visualizaba que el mundo podía expandirse más allá de las paredes. Hablaba francés, por lo que hacíamos trueque de clases: francés a cambio de inglés. Era excelente enseñando, relacionaba características de los dos idiomas y usaba mucho la imaginación. Una tarde ella y su hermana de 23 años me enseñaron cómo usar el pañuelo en la cabeza, hicimos fotos, nos reímos como si fuéramos amigas de toda la vida. Sacaban mis cremas de la mochila. Las probaban. Las olían. Las anhelaban. Antes de despedirme de la familia les regalé a las mujeres de la casa una Nivea a cada una. Yo estaba viajando con muy poco, pero era mucho más de lo que ellas podían animarse a desear. Me pregunto cómo pasará el tiempo para estas mujeres, cómo podré dividir su año en horas. Me pregunto si me recordarán como yo a ellas. Aroma a menta azucarado, a aceite de soja, a un poco de encierro y ahogo.
Hace unos días encontré mi guardapolvo de primaria. Me lo acerqué a la nariz y de pronto me vi en el patio de la escuela rodeada de cientos de niños vestidos de blanco. Tan lejos y de pronto tan cerca. Me pregunto si Jedaide me volverá a tener a su lado cocinando cada vez que con cara de placer se ponga una gota de crema en la cara y le roce los orificios de la nariz. Espero con eso haberle regalado al menos un minuto de disfrute por día.

domingo, 1 de marzo de 2015

Los primeros dias sobre el Atlantico.

Hoy estamos en Puerto San Julian. Conseguimos hospedarnoos en la hostería La Casona, una casa antigua, típica patagónica. Techo y paredes externas de chapa, bajistas para no ser arrastradas por el viento. Estamos frente a la playa, lugar donde Magallanes arribo y estuvo 5 meses antes de poder seguir con su viaje en busca del. Paso hacia el océano Pacífico o, hacia las especias. Frente a la hostería hay un barco replica de una de las tres nave es que salieron de España,ayer hicimos la visita al barco que te lleva por un momento a ese tiempo, a las miserias que pasaron en busca de un objetivo. Ayer fue un dia de barcos ya que a la mañana fuimos a Punta Quilla y pudimos visitar uno de los barcos de la empresa donde trabaja Fabi. Fue toda una aventura recorrerlo y un acercamiento a la vida de Fabi que no conozco, esa que lo acerca al mar,al horizonte constante. Yo no pertenezco a esa parte de su vida, al menos ayer pude pispear un poco para poder después imaginarmelo donde esta cuando hablamos por teléfono o recibo un mensajito. Yo soy mujer de tierra y el es hombre de mar. Debe ser por eso que nos vamos complementando.

L viaje continuo ayer hacia Isla Pavón, donde Luis Piedra buena se instalo y armó una casa, hoy reconstruida. Otro hombre de mar de la época en que el capitán casi no tenia comodidades, en que los marineros no tenían sindicato y cuando el mundo aun faltaba por recorrer. Piedra buena fue el primero en asentarse a esa altura de la Patagónica. Hoy la isla es hermosa, muy arbolada, con del río azul corriendo al lado, los fogones armados para recibir a los visitantes. En ese momento no había nada. Solo las energías y las ganas por llegar mas allá de los limites. Su esposa, Julia Dufour, fue una mujer muy fuerte y muy querida en la zona. Al casarse se fueron en barco a Isla de los Estados como luna de miel. Eso es amor !
Piedra buena, Francisco.P.Moreno, Fitz Roy, Magallanes, el padre Agostini, son nombres que resuenan a lo largo de la Patagónia. Aventureros que dejaron huella.

Como también resuenan los otros nombres, esos que se adueñaron de la Patagónica luego de ser descubierta. Familias como los Brown, los Menendez, los Behety y otros nombres extranjeros que fueron comprando territorio nacional, entre ellos Benetton y el famoso Tomkins.
Este ultimo fue quien compro las tierras de lo que hoy es el Parque Nacional Monte León, único P.N que preserva el /ecosistema costero de la Patagonia. Supuestamente Tomkins compra y dona esta tierras a la nación para a hacer la reserva. Acá cuentan que no fue tan bondadoso, sino que recibió presiones del estado provincial y que finalmente no lo dejaron hacer sus negocios en esas tierras. Nunca se sabe que es real y que no. Pero da tristeza ver como pocos tienen tanto, y lo mas triste es que esos pocos ni siquiera son argentinos.
El Parque nacional vale mucho la empeña la visita. Es bastante nuevo, por lo que pocos se acercan a conocerlo. Hay una pinguinera muy grande, una loberia y una isla donde desde siempre anidan cormoranes y gaviotas. Esa Isla fue hace muchos años fuente de recurso. Desde allí se sacaba el guano de las aves y se exportaba para hacer productos. Desde acá se va todo lo bueno para el extranjero, las cerezas mas grandes, la carne mas rica, la lana mas limpia. Todo tipo de recurso se fue y se sigue yendo para afuera.
Al final del camino del parque se llega a una playa. Ah! Extrañaba tocar el mar, sentarme en las piedritas, disfrutar de las olas con un solcito tranquilizador. El azul del mar patagónico siempre me pareció mas intenso. En parte también soy mujer del mar, pero mirándolo desde la tierra.
Hoy seguimos viaje desde San Julian hacia el norte.
Hoy dejamos Santa Cruz atrás.

Dejando atras la cordillera...

Primer día de ruta de Felipe. Ahora somos tres, las charlas se extienden, todo se enriquece cuando un camino se comparte con un verdadero viajero, alguien que pone la pizca de humor cuando se necesita o que trata de reflexionar sobre los momentos mas tensionantes. Salimos los tres de El Chalten hacia Calafate al encuentro del Glaciar Perito Moreno. Siempre sorprende. Es la tercera vez que estoy frente a la inmensidad de hielo y nunca deja de impactar. Es. El único glaciar que no esta en retroceso. Sigue creciendo a 2 metros por día. Lo hermoso del glaciar es que también tiene musica. Cada trozo de hielo que cae es esperanza de ver el gran espectáculo.

En ningún momento del viaje dejamos de ver guanacos, liebres y choiques en la ruta, pero aun estamos con las ganas del gran encuentro con el puma o el huemul...aun no aparecen.

Esa noche dormimos en Calafate . Y nos dimos el gran lujo. Nos sentamos en un restaurantes a comer trucha y tomar cerveza roja artesanal de la ciudad.

Al otro día era el gran desafío. Cruzar desde la cordillera hacia la ruta 3 en la costa por la ruta 9 que bordea el río Santa Cruz. Ripio. En el camino Felipe me mencionó una frase que un amigo le dijo alguna vez. Nadie logra el equilibrio total, ni la paz absoluta...la armonía no coincide con el concepto de vivir. Justamente eso somos, seres que en vez de ser equilibrados somos equilibristas. Tratamos de mantenernos estables para poder ser mas felices en el día a día. Me gusto mucho la idea ya que no es fácil aceptarse con lo bueno y lo malo. Los hábitos, los temores, nos acompañan aun cuando viajamos que es cuando mas tenemos oportunidad de recrearnos.  Así fue que esta ruta nos desafío a todos, y a mi me supero. Son 200 km de ripio. Se pueden hacer en auto si uno va tranquilo. Las camionetas pasaban a 80 km por hora sin problema. Sobre esta ruta hay un proyecto de hacer una represa por lo que la empresa Punta Azul S.A ya esta moviendo su flota de camiones para comenzar con la obra. Lo bueno fue hacer este recorrido antes de que el paisaje cambie. En unos años lo que nosotros vimos ya no nva a existir, el entorno va a cambiar. Es una ruta muy poco transitada, con algunas estancias lejanas, el río que aparece cada tanto, la estepa, el viento y muchísimos guanacos, choiques y mulitas acompañando el ritmo del auto. Lo que realmente vale la pena es la sensación de soledad que no se tiene en muchos lados. Esa noción que me atrapa y me asusta al mismo tiempo. Esta vez el aislamiento me afecto. Tuvimos la mala suerte de pinchar dos ruedas en 20 km. Ahí estábamos, aun a 120 km  de Piedra buena, sin poder avanzar y sin señal. No pude hacer otra cosa que ponerme a llorar. Fabi me calmaba. Realmente no pasaba nada. Se iba a solucionar, pero en ese momento solo veía una gran mancha negra. Paso una ambulancia que me llevo a mi y a una de las ruedas pinchadas hasta una gomería del pueblo. Las distancias en Patagónia son diferentes. 120 km para ellos no es nada por eso no fue difícil conseguir un remisse que me llevara de vuelta en poco tiempo al rescate de los muchachos. Eric, el gomero, a quien volví a ver dos veces mas ya que volvimos a pinchar estando en la zona. Hector, el remissero, quien preparo mates para que el viaje de rescate sea mas llevadero. Fabi y Feli ya estaban armados para preparar la noche cuando a las 9 de la noche llegamos con la rueda emparchada.

Llegamos finalmente a Puerto Santa Cruz donde conseguimos un dormí en el camping Municipal.

No se si fue suerte pero el encuentro con l gente adecuada salvaron la situación. El buen humor de Felipe, la buena onda de Fabi, de mi solo puedo decir que fui resolutiva. Pero fue una situación que me supero. Cuando me subí a la ambulancia y me despedía de Fabi con la promesa que iba a volver sin en realidad saber si iba a poder me partió el alma. El me sonrió y me saludo desde la polvareda que la ambulancia levanto al emprender camino. Yo no podía dejar de llorar de la angustia. Ahí me di cuenta de que debía transformarme en equilibrista, respirar profundo y entender que no pasaba NADA. El desierto patagónico me asusto.

Felipe luego menciono que estas cosas son las que se transforman en relato de viaje y que ayudan a conocernos mejor, a reforzar lazos. Tengo tanto que aprender aun,  lo se de la teoría, pero en la practica aun hay momentos en que toda la meditación del mundo, las charlas con una amiga o el psicologos, las experiencias vividas a lo largo de las rutas quedan en el olvido. ¿ como hacer para enfrentar estos miedos irracionales con calma? Viajar nos enfrenta constantemente a ellos, no me queda otra que seguir viajando y seguir intentando...